Trump: mantiene dictadura en Venezuela, con Maduro preso

Nada personal/Pablo Ruiz Meza
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Soy Nicolás Maduro Moro, “¡un hombre de dios!!, “¡un hombre de guerra!”; “! me secuestraron!”, declaró el usurpador en la presidencia de Venezuela al comparecer en una corte en Nueva York, en Estados Unidos. Entre el reducido público a la primera audiencia se levantó de su lugar asignado en la audiencia Pedro Rojas, de unos 30 años, y le reviró: “! pagarás en el nombre del pueblo venezolano”!

Una agencia de noticias estadounidense identificó a esta persona como un activista expreso político del régimen del dictador.

“¡Soy prisionero de guerra ¡”, (el) “¡presidente de Venezuela”, declaró en voz alta Maduro Moro ante el juez que lo juzgará por presuntas actividades de conspiración internacional para transportar droga a la Unión Americana, reportaron los distintos despachos informativos.

Nicolás Maduro ni es “hombre de dios” ni “presidente de Venezuela”, se trata de un usurpador en la presidencia de la república bolivariana que cometió un fraude electoral monumental en las elecciones presidenciales del 2024.

Es un dictador bananero que tiene presos a cientos de opositores sometidos a torturas, vejaciones y violaciones de derechos humanos, así como a una persecución despiada con motoparamilitares despiadados y criminales.

A diferencia de Nicolás Maduro, que tiene derecho a un juicio y ser escuchado, cientos de venezolanos no han tenido esa oportunidad de un juicio o una defensa, violentados en las mazmorras del dictador, sometidos a maltrataos físicos y psicológicos.

El resto del mundo, especialmente los latinoamericanos, deben estar vigilantes de la intención del gobierno de EU de convertir a Venezuela en una colonia, con títeres del régimen de Maduro a través de la vicepresidenta usurpadora Delcy Eloína Rodríguez Gómez, la cúpula liderada por su hermano Jorge Rodríguez, incluidos los militares.

Es inaudito que el presidente Donald Trump haya impuesto a la vicepresidenta del grupo usurpador como presidenta para permitirle a las empresas petroleras estadounidenses se apropien de los recursos energéticos.

Si fue el objetivo de Trump aprehender al dictador porque conspiró contra esa nación del norte por el tráfico de drogas, que lo juzgue y demuestre los crímenes de envenenamiento, pero no puede apropiarse de una nación.

Trump no ordenó una invasión para restaurar la democracia en Venezuela, el objetivo fue quitar del camino colonialista a un dictador bananero, pero jamás entregar el gobierno a las autoridades legítimas electas por los venezolanos en julio de 2024.

El presidente Trump está más cómodo en hacerse del poder y designar al grupo del dictador maduro para que le entreguen el control político de esa nación, donde la Casa Blanca tome las decisiones, y los títeres de la dictadura obedezcan las órdenes.

Donald Trump no quiere ni al presidente legítimo electo Edmundo González Urrutia, y a María Corina Machaco, porque le vale madre restituir la democracia en Venezuela, le interesa al gobierno gringo los recursos energéticos con la continuidad de la dictadura, pero con Maduro en prisión.

No habrá apertura democrática en Venezuela para restituir las libertades democráticas y contar con un gobierno legítimo votado por los venezolanos en julio de 2024.

Con perversidad, Trump utiliza a los “revolucionarios” chavistas como sus títeres para darle a la izquierda hipócrita y cobarde de México – y de otros países- una probadita de su propio chocolate.

X@pabl_ruiz

Face: Pablo Ruiz Meza

E-Mail; como_director@yahoo.com.mx

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