La avenida Juárez, la otrora Zona Esmerada de comercios y restaurantes de la ciudad de Puebla, pasa por una decadencia irreversible, salvo que sea intervenida de inmediato.
Está en decadencia porque el ayuntamiento de Puebla, de quien dependen los permisos y las licencias, la ha convertido en una cantina de mala muerte.
El impacto de la decadencia a lo largo de la avenida Juárez se extiende de norte a sur y de poniente a oriente, donde diversos inmuebles han perdido plusvalía por el abandono.
De acuerdo con desarrolladores inmobiliarios, esta icónica avenida de anteriores décadas del boom del desarrollo requiere de importantes inversiones privadas para el rescate.
No sólo son los edificios de viviendas, comercios y negocios involucrados en la decadencia, lo es también el equipamiento urbano, que depende del gobierno de la ciudad.
Están abandonados, o semiabandonados, los edificios adyacentes a la avenida Juárez, tanto para uso habitacional, de negocios o para comercios, por eso abundan las cantinas y antros de mala muerte.
La decadencia en la zona de la avenida Juárez incluye las condiciones del asfalto en las calles y avenidas de norte a sur y de poniente a oriente, en condiciones deplorables.
La inseguridad pública a cargo de las policías preventivas Municipal y del Estado, es otro factor en la debacle inmobiliaria de esos cuadrantes, con una pérdida considerable en la plusvalía de inmuebles y caída de las rentas, pero tampoco hay filas para rentar o comprar.
En el sector inmobiliario consideran necesaria una inversión para la avenida Juárez de la magnitud al proyecto de rescate de la zona de San Francisco, que será intervenida por el Grupo Carso del empresario Carlos Slim.
Después del Centro Histórico, centro de interés de las autoridades por albergar inmuebles con valor histórico y arquitectónico –protegidos por la UNESCO como patrimonio cultural de la humanidad- el primer cuadro de la ciudad es decadente.
Como ocurre con las vialidades por los miles de baches en la ciudad capital, la zona de la avenida Juárez pierde atractivo para la atracción de inversionistas locales y nacionales.
El gobierno de la ciudad debe ser el motor del rescate de esta zona de restaurantes, hoteles, negocios, centros educativos y áreas habitacionales, porque el daño parece irreversible en la ciudad.
El gobierno de la ciudad deberá empezar por frenar el otorgamiento de licencias de negocios para la venta de alcohol.
Así como logró el interés del empresario Carlos Slim de invertir 4 mil millones de pesos para rescatar el centro comercial San Francisco, el estacionamiento y construir 700 viviendas, el gobierno capitalino debe encabezar un plan de rescate de la avenida Juárez, junto con el sector privado, local y nacional.
La ciudad de Puebla y el resto del estado atraviesan por un mal momento, muestra signos de decadencia, pierde competitividad como centro de negocios y destino turístico, lo que afecta su crecimiento económico y calidad de vida para sus habitantes.
Face: Pablo Ruiz Meza
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