Miles de personas se congregaron para participar en la edición XXXIV de la Procesión de Viernes Santo este 2 de abril de 2026 en la ciudad de Puebla. El también llamado Vía Crucis (Camino de la Cruz) estuvo encabezado por el arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa. Las autoridades eclesiásticas calcularon la llegada de alrededor de 190 mil personas.
En esta ocasión participaron las imágenes del Señor de las Maravillas, del Templo de Santa Mónica. Jesús Nazareno, de la Parroquia de Nuestro Señor San José. Virgen de los Dolores, del Templo de Nuestra Señora del Carmen.
Virgen de la Soledad, del Templo de la Soledad. Jesús de las Tres Caídas, de la Parroquia del Santo Ángel Custodio de Analco. Jesús de la Misericordia, del Templo de la Compañía. Y Santo Niño Doctor de los Enfermos, del Santuario Niño Doctor en Tepeaca.
Los feligreses abarrotaron las principales calles del Centro Histórico de la ciudad de Puebla para acompañar a las siete imágenes más veneradas en la entidad durante el recorrido de la Procesión, considerada como la más grande de América Latina.
Las imágenes salieron de sus respectivos templos transportadas por portadores y acompañadas por los 33 grupos pastorales de la Arquidiócesis, sacerdotes y religiosas y feligreses.
El recorrido inició al mediodía partiendo desde el atrio de la Catedral de Puebla y se extendió por las principales calles del primer cuadro de la ciudad, en donde se hicieron reflexiones del Viacrucis, que comprende la pasión, crucifixión y muerte de Jesús.
Finalizó alrededor de las 15:30 horas, en el atrio de la Catedral para proceder a la reflexión de las últimas siete palabras dadas por Jesucristo, clavado en la Cruz.
La ruta que se cubrió partió de la catedral y siguió su recorrido por la 16 de Septiembre, para seguir por las Juan de Palafox y Mendoza, tomó la 2 Sur hasta la 4 Oriente-Poniente, hasta la 11 Norte-Sur, en la esquina del Santuario de Guadalupe, para continuar su recorrido de regreso a la catedral.
Resaltar que por primera ocasión, el Vía Crucis contó con una “calle del silencio”, la cual se fijó sobre la avenida Reforma, entre la 7 y la 9 Norte-Sur. Esto en atención a las personas con discapacidad sensibles a ruidos fuertes.
Fue por ello que en esa área no hubo rezos ni los cantos que tradicionalmente acompañan el recorrido.
Cabe mencionar que la procesión de Viernes Santo es una tradición que se instauró desde la época virreinal y hasta mediados del siglo XIX. Los franciscanos la impulsaron para promover la evangelización de los pueblos.
El propósito era enseñarles a los indígenas el recorrido y el sufrimiento que pasó Jesucristo hacía su crucifixión.
Hasta 1992 la procesión de Viernes Santo se retomó para recorrer algunas de las principales calles del Centro Histórico. Se permitía la participación de iglesias, templos conventuales y hasta capillas.






