Y si aparte de narcopolíticos, les cuelgan el sanbenito de ser parte de la ultraizquierda extremista, el régimen de la Cuarta Generación y el Partido-Estado Morena, están en problemas. El presunto gobierno de izquierda alertó a través de la presidenta Claudia Sheinbaum, de la existencia de una conjura de la presunta “derecha internacional” contra México.
Con esta acusación, les endilgó a los presuntos grupos y partidos conservadores mexicanos de ser parte de esa conjura, y les endilgó el calificativo de la ultraderecha.
Sheinbaum venía encuerdada con el discurso contra la derecha al asistir a la cumbre de la presunta “izquierda” o Cumbre “progresista”, realizada la primavera pasada en Barcelona.
Del otro lado del Atlántico, complotaron los presidentes de países denominados de izquierda, entre ellos Luiz Inácio Lula da Silva, Brasil; Gustavo Petro, Colombia; Yamandú Orsi, Uruguay, y Pedro Sánchez, el anfitrión español.
Pero en este juego geopolítico, liderado en la contraparte por el gobierno de Estados Unidos, la administración del republicano organizó este jueves 16 de julio a una cumbre con representantes de 66 países contra “terrorismo trasnacional de izquierda extrema”.
El secretario de Estado estadunidense, Marco Rubio, fue el encargado de coordinar el encuentro, donde ampliarían el frente de “enemigos” de Estados Unidos, además de inmigrantes y narcotraficantes, a la “izquierda radical” que incluye a comunistas, socialistas y anarquistas.
El presidente Donald Trump y su equipo se han referido a “socialistas democráticos” –que incluyen al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, y varios legisladores– como “comunistas”, y repite que muchos de ellos son apoyados por inmigrantes y otros extranjeros, publicó al respecto el corresponsal de La Jornada.
La “reunión ministerial sobre la recurrencia de terrorismo político” juntará ministros y altos funcionarios de diversos países para mejorar el compartimiento de inteligencia y cooperaciones de fuerzas de seguridad pública contra la violencia políticamente motivada.
Dicho de otra manera, los populistas de izquierda -incluidas las dictaduras de Cuba, Nicaragua y Venezuela- preparan un choque de trenes para revivir la “guerra fría” cuando existían los países de la famosa “cortina de hierro” con naciones declarada comunistas.
EU lidera a los populistas de la derecha en Asia, Europa y AL contra la “izquierda extrema”, medidas que polarizan a las naciones, así como en México impulsó la 4T contra los “fifís”, enemigos del “pueblo bueno”.
La cumbre convocada por el gobierno de EU coincide con el anuncio del presidente Trump de desclasificar documentos que demuestran -según él- el fraude electoral en su contra en las elecciones presidenciales frente al demócrata Joe Biden.
Lo más grave del anuncio del presidente republicano sobre la presunta debilidad del sistema electoral estadounidense, con el objetivo de eliminar la votación por correo, y el derecho al voto a los inmigrantes, en particular a los latinos, a quienes acusa de formar parte de la conjura de la “izquierda radical terroristas”.
Populistas de izquierda y de derecha le apuestan a la polarización y al odio entre ambos bandos, una mala señal para la democracia en el mundo, y un riesgo de radicalización de los presuntos gobiernos de izquierda como el de la 4T, que adquiere el perfil de gobierno totalitario.
Entre presuntas izquierdas y derechas, se avecina una radicalización al interior de los países, y no descarte que ese filo adquiera las elecciones intermedias de 2027, maniquea, entre uno y otro polo, lo que resulta peligroso para la seguridad pública y la democracia.
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