En teoría, el país no se gobierna como Partido-Único, pero en la manera de ejercer el poder el régimen actual opera como tal, porque tiene el control de los Poderes del Estado. El Partido-Estado de facto, Morena, con la complicidad siempre de los partidos satélite PT y PVEM (en el régimen del PRI existieron el PARM, PPS, FCRN), puede hacer de la ley un papalote.
Ricardo Monreal Ávila, otro de los destacados expriistas en Morena, en su calidad de coordinador de la bancada en la Cámara de Diputados y líder del Congreso, dio una cátedra de la reiterada violación a la Carta Magna.
Promueve en la Cámara Baja una reforma que les permita a los actuales diputados federales del oficialismo interesados en reelegirse, para que permanezcan en el cargo y realizar campaña electoral, sin la obligación de pedir licencia para ausentarse de manera temporal.
En el régimen vigente, en la presidencia de Andrés Manuel López Obrador, se rompió el principio maderista del sufragio efectivo no reelección, que permitió perniciosamente se puedan reelegir los presidente municipales y los legisladores federales y locales.
Pues ahora, el expriista político zacatecano propone violar la Constitución para que los legisladores puedan aspirar a reelegirse en sus respectivos distritos electorales, sin la obligación constitucional de solicitar licencia para poder competir.
El espíritu porfirista de los cargos vitalicios regresa a la Cámara de Diputados instalada por los constituyentes de 1917 para consagrar la no reelección, principio que desde López Obrador fue anulada, pese a la larga tradición antirreeleccionista.
El argumento como emboscada a la democracia electoral del líder parlamentario de la cuatroté, Monreal Ávila, la justifica en la necesidad de que los diputados no abandonen las labores legislativas porque tienen una agenda extensa de formulación de leyes y reformas.
No sólo aspiran a reelegirse en la curul en San Lázaro, sino que pretenden una reelección de continuidad sin abandonar el cargo, seguir cobrando como diputados, hacer campañas en los respectivos distritos y sólo esperar la ratificación en las urnas.
En esta intentona porfirista del partido dominante, en pleno Siglo XXI, es la versión moderna del sistema porfirista de la reelección, para no soltar el hueso de las canonjías que significa ser representante popular.
Esta medida violatoria a la Constitución la propone Ricardo Monreal con aplicación inmediata en las campañas adelantadas en los 300 distritos electorales federales de las campañas adelantadas de Morena en el país.
Además de reeleccionista, la medida contradice el principio de piso parejo en la contienda constitucional, porque los legisladores de Morena en la lista para reelegirse contarán con recursos materiales y económicos del Poder Legislativo en las campañas electorales.
El partido del gobierno, Morena, busca con esta medida aferrarse a mantener el control de la mayoría absoluta de la 4T para concretar las reformas legislativas, y cerrarle el paso a las representaciones minoritarias, o bien evitar perder distritos en las elecciones en junio de 2027.
Esta medida no es obra de la ocurrencia del exgobernador de Zacatecas, es parte de la red o el andamiaje del control férreo del régimen sobre el sistema de gobierno perfilado a partido único, porque pese a existir un sistema de partidos (como en Venezuela) el poder lo ejercen al estilo porfirista o bolchevique, de la dictadura (del “proletariado”).
El régimen de la 4T reunió a todos talentos de la izquierda, centro y derecha (PRD, PRI, PAN, PT, PES) para el ejercicio absoluto del poder, con el esquema de Partido-Único, y vaya que saben cómo hacerlo.
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