En la antesala de los encuentros de futbol de la FIFA 2026 de manera simultánea en México, EU y Canadá, es una oportunidad para reflexionar sobre la mercantilización y el uso político del deporte profesional, convertido en un espectáculo para las élites.
De acuerdo a los expertos en la materia deportiva, los encuentros del Mundial 2026 serán los en trasmitirse por señal abierta, y para acceder a ellos en el futuro, será todo de paga.
Para empezar, acceder a los estadios a presenciar los encuentros mundialistas, es y será solo para gente pudiente con al poder adquisitivo para hacer frente a los exorbitante y ofensivo precios de los boletos, más lo que implica gastar en un estadio como el Azteca.
Lo que era visto como un deporte popular de acceso para grandes sectores de la población, presenciar un partido mundialista de futbol supera con mucho los gastos para asistir a un evento internacional de automovilismo como lo es el circuito de la Fórmula 1, en México y en cualquier parte del mundo.
El deporte sigue su ascenso mercantilista, y un Mundial como la FIFA 2026, con todo y su principal patrocinador de la bebida gaseosa, ha envuelvo al gobierno federales y a los de los estados en el negocio del futbol, un espectáculo deportivo también para el uso político.
Como negocio, el gobierno cedió el nombre del Estadio a Azteca a de una institución bancaria, y se han destinados miles de millones de pesos a los accesos al estadio en CDMX, para favorecer la mercantilización del deporte profesional.
Cifras extraoficiales estiman en más de 3 mil 500 millones de pesos en la remodelación del estadio Azteca con los colores de identidad corporativa del banco mercantil.
Se trata de un negocio redondo no solo con los partidos del Mundial FIFA 2026, sino con el comodato por más de 12 años para explotarlo comercialmente.
Ese mismo banco empezó con el negocio mundialista a través de los miles de sucursales en el país para la venta de boletos a los cuentahabientes, llegando al extremo de discriminar a los clientes no pudientes, con cuentas de menor cuantía.
En la venta de boletos los empleados de ese banco seleccionaron a los clientes pudientes con capacidad no solo de adquirir las entradas al estadio, sino con poder de compra para consumir en los restaurantes, comprar souvenir y consumir bebidas a precio de Mundial FIFA.
Detrás del Mundial FIFA existe un enorme negocio que involucra también a los gobiernos de los estados que erogarán millones de pesos para tener en sus estadios, desde encuentros amistosos hasta sedes de entrenamientos.
En la FIFA todo se vende, nada es gratis, y para ser anfitrión de un encuentro amistoso tipo España-Perú en el estadio Cuauhtémoc, los seleccionados de ambos países, principalmente el de la Furia Roja como principal atractivo, tiene su precio y lo impone la federación española.
No se conoce con precisión, y de seguro se sabrá -y no precisamente por una solicitud de acceso a la información porque todo expediente es reservado por cinco años- cuánto les costó a las finanzas del estado, con el dinero de los contribuyentes, tener el encuentro amistoso España-Perú en el Cuauhtémoc.
El deporte profesional se ha comercializado, pero también es utilizado con otros fines propagandísticos y políticos, sin que se conozcan detalles de las inversiones privadas y públicas.
Por ejemplo. Es inexplicable -o explicable- que una empresa promotora a cargo del encuentro boxístico de Gabriela La Bonita Sánchez – funcionaria del gobierno estatal- haya realizado un despliegue publicitario millonario, sin que se le conozca una campaña similar en otro estado y con otros u otras pugilistas.
Se trata además de una empresa promotora con capacidad para utilizar autobuses del servicio público de pasajeros de la ciudad de Puebla y zona metropolitana para acarrear a personas de las colonias populares a la Arena GNP, con boleto regalado, lonch y $200 pesos.
De acuerdo con testigos y beneficiarios por empresa promotora, fueron llevados a la pelea y les dieron un lonch con emparedado, papitas chidas y bebidas azucaradas.
Muchas de esas personas acarreadas presuntamente por la empresa promotora, ocuparon los asientos vendidos a verdaderos aficionados que se quedaron las ganas de disfrutar de la pelea.
Esa práctica del acarreo ya se está haciendo costumbre en otros encuentros deportivos, como en el voleibol, principalmente como “porra” de las Guerreras. Un fenómeno por demás interesante, pero como parte de mercantilización del deporte, visto como un negocio, como el Mundial FIFA 2026.
X: @pabl_ruiz
Face: Pablo Ruiz Meza






