El régimen de la Cuarta Transformación no deja de sorprender con la tendencia al autoritarismo cada vez más acentuado, en perjuicio de las libertades y los derechos humanos. La gobernadora de Campeche Layda Sansores San Román, de Morena, perteneciente a una familia de tradición priista -su padre fue gobernador por el PRI- ha dado una nueva cátedra del ejercicio del poder político bananero, muy propio de la región del paraíso del Edén.
Layda no ha tenido empacho en dar lecciones de aprendiz de dictadora, y lo mismo encarcela y censura a periodistas que a rectores de universidades públicas.
En una de las prácticas más burdas del totalitarismo en el estilo de gobernar, le atribuyen haber enviado a policías de la Secretaría de Protección y Seguridad Ciudadana para detener al rector de la Universidad Autónoma de Campeche (UAC), José Alberto Abud Flores.
Desde que arribó a la gubernatura, la morenista no ha tenido una buena relación con el representante legal de la UAC, no lo quería al frente se esa institución de educación Superior, a diferencia de los universitarios que lo eligieron.
Abud Flores, de 72 años, fue detenido por policías estatales, quienes presuntamente recibieron una “denuncia ciudadana” por actividades irregulares frente al domicilio del rector, y cuándo éste estaba a bordo de su vehículo, lo abordaron para una revisión, donde supuestamente “encontraron varias grapas con polvo blanco, aparentemente cocaína”.
La otra maniobra más burda de la gobernadora Sansores San Román, es que, en abierta y flagrante violación a la autonomía universitaria, personas externas a la comunidad universitaria reunieron a consejeros universitarios fuera del campus.
Justo a minutos de haber sido detenido el rector, sin cumplir con los requisitos estatutarios de la UAC, sin conocerse cuántos y qué consejeros asistieron, procedieron a la destitución del rector José Alberto, debido a su detención, y “nombraron” a una mujer como rectora.
Sin el debido proceso, violando la presunción de inocencia, sin pruebas más que las “evidencias” de los policías estatales, el rector de la UAC fue remitido ante el misterio público de la Fiscalía General del Estado de Campeche “donde le iniciaron un proceso por la “probable comisión de delitos contra la salud”.
La detención del rector y el golpe de estado fraguado para imponer a una rectora afín a la gobernadora Layda Sansores, es un hecho que se ha consumado por una orden ilegal y anticonstitucional de arrestar, procesar y destituir a una autoridad educativa autónoma.
Las protestas de los universitarios contra la intromisión externa y la imposición de una rectora espuria parecen no conmover a las autoridades educativas federales, a pesar de las protestas de las universidades e instituciones de educación superior agrupados en la ANUIES.
No solo se trata de un acto violatorio a la autonomía universitaria, sino el uso aparato del Estado para encarcelar a quienes disienten o no piensan igual que los gobernantes, como ocurre con los dictadores bananeros de Nicaragua, Cuba y Venezuela.
Se trata además de sentar un antecedente y enviar un mensaje al resto de rectores de las universidades públicas y autónomas de lo que les puede pasar sino se alinean con los gobernadores de Morena.
Nadie en su sano juicio podría esperar una protesta del secretario de Educación Pública (SEP) federal, Mario Delgado Carrillo, porque es el jefe de la pandilla que dirigió Morena e instrumenta los golpes a las universidades públicas y autónomas.
Morena sigue la tradición priista de someter a las universidades públicas y autónomas, como lo hicieron en Puebla Mariano Piña Olaya y Manuel Bartlett, el primero, encarcelando a un rector, y el segundo, cooptando y sometiendo.
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