Claudia Sheinbaum Pardo no es, ni remotamente, como la usurpadora venezolana Delcy Rodríguez, pero sí lo puede ser para el presidente de EU Donald Trump. Posterior a la conversación telefónica entre los presidentes de EU y México, solo se conoce la versión de Sheinbaum: que “sí queda descartada una acción militar de EU a México”.
Posterior a los insultos de Trump al gobierno de Morena-4T de permitir que el país esté controlado por los cárteles, y de que Sheinbaum es una mujer simpática pero no hace lo suficiente contra los capos “que gobiernan México”, la presidenta informó tuvo “una conversación muy amable” con su homólogo.
Además de no existir una sola nota diplomática contra los insultos a la presidenta de los mexicanos, la titular del Ejecutivo federal le rindió cuentas Trump de lo hecho contra la delincuencia:
…” Resultados importantes como la reducción del 50% del cruce de fentanilo de México a EU, así como de las muertes en alrededor del 43%, laboratorios incautados, personas detenidas vinculadas con la delincuencia organizada y la disminución de 40% de los homicidios”.
No se trató del resultado de un encuentro de alto nivel bilateral, sino de una llamada telefónica de tipo gerencial con el presidente del corporativo internacional como lo acostumbra el magnate que ve a países vecinos -como al resto del mundo- como un negocio.
La investidura presidencial no puede ser objeto de maltratos y ninguneos por ninguna potencia mundial, porque, a diferencia de la venezolana abyecta Delcy Rodríguez, la impostora del fraude electoral del chavismo junto con Maduro, Sheinbaum sí es la presidenta legitima.
México no es Venezuela, y Claudia Sheinbaum no es Delcy; los morenistas de la izquierda trasnochada en lugar de andar manifestándose por la liberación del dictador Nicolás Maduro y contra la invasión, deberían defender la dignidad de la presidenta.
Es intolerable la pasividad y el sometimiento de la cancillería mexicana y del oficialismo ante el ninguneo e insultos del magnate estadounidense que maltrata a la títere venezolana y cree tener el mismo derecho con presidentes electos de México y Colombia.
El sometimiento inicial en las relaciones de los presidentes de México con el nuevo policía del mundo, lo inicio el equipo del presidente Enrique Peña Nieto, a través de Luis Videgaray Caso, secretario de Hacienda.
Esa misma abyección la continuó Andrés Manuel López Obrador, llamándose “amigous” de Trump, lo que le ayudó a arrebatarle de las manos de la DEA al General Salvador Cienfuegos, acusado de tráfico de drogas.
El Trump intervencionista de hoy hubiera mostrado como un trofeo la captura del general Salvador Cienfuegos, pero el hubiera no existe.
Claudia Sheinbaum heredó las consecuencias de casi seis años de “los abrazos” de AMLO al crimen organizado y proteger a los militares en la corrupción al vincularse en los ilícitos como el tráfico de fentanilo y huachicol fiscal a la Unión Americana.
En la nueva estrategia del pretendido dominio del mundo por Trump, el pretexto intervencionista lo justifica con países como México exportadores droga.
Después del tirano Nicolás Maduro, el protagonismo de Trump en el “nuevo orden mundial” es capturar a los principales capos mexicanos que son intocables en México por la protección presidencial antes, y después con “los abrazos” de AMLO y la 4T.
Empero, el gobierno de EU realizó la primera “extracción” como la de Maduro, con la entrega pactada de Los Chapitos con la DEA-FBI del narcotraficante intocable Ismael “El Mayo” Zambada. ¿O qué, esa no fue intervención quirúrgica de EU en México?
El secretario de Estado, Marco Rubio, fue el encargado de dar el mensaje al mensajero canciller Juan Ramón de la Fuente: deben dar “resultados tangibles” en la lucha contra el narcotráfico, el tráfico de armas y el fentanilo.
Trump quiere a los narcos mexicanos, controlar las exportaciones petroleras y cerrarle la llave a la ayuda a las dictaduras de Cuba y Nicaragua; Venezuela ya es colonia de EU con los chavistas chaqueteros.
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