Las becas Benito Juárez se convirtieron desde su inicio en un agente corruptor para algunos adolescentes que esperaban el depósito para comprar y consumir cerveza.
Los maestros de bachilleres reportaban a las respectivos directivos de los planteles que alumnos llegaban a las aulas con aliento alcohólico, o en el peor de los casos, ebrios.
La SEP federal hizo la corrección de inmediato respecto al uso del plástico de las becas Benito Juárez, y pasaron a poder de los respectivos tutores, para evitar esas casos reportados.
Sin embargo, el problema era más grave: se fraguó un desfalco de 592.3 millones de pesos. Con base a lo reportado por la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno federal, resultado de una auditoría.
Pero mientras corregían esas desviaciones durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, otro atraco se venía incubando en las oficinas públicas federales: el robo en Segalmex.
“No mentir y no robar“, fueron los principios de la simulación del oficialismo, porque en la práctica, este programa y en general en los actos de gobierno, están relacionados con prácticas de corrupción en los tres órdenes de gobierno, de lo más simple a lo más complejo.
En el régimen actual lo mismo han detectado prácticas de corrupción en las becas Benito Juárez que con el contrabando de combustible y la evasión de impuestos millonarios con el llamado huachicol fiscal.
El atraco al dinero público ignoró la simulación de la propaganda obradorista de barrer la corrupción de arriba para abajo, como lo insistía en la propaganda oficial.
Mientras la maquinaria oficial de las mentiras hacia su parte, en las oficinas de la Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex) se fraguó el mayor acto de corrupción al robarle a los pobres necesitados de la ayuda alimentaria más de 15 mil millones de pesos.
El fenómeno de la corrupción cuenta con cifras, pero falta por conocerse muchos detalles, números y responsables, y la cifra más escandalosa -informado por el SAT –supera los 600 mil millones de pesos del huachicol fiscal, sin embargo, la cifra final igual nunca será revelada.
El desfalco en las Becas Benito Juárez, como en Segalmex o el huachicol fiscal, exhiben la “pudrición” (sic) en el régimen de la 4T.
Un gobierno con el control absoluto de instituciones fiscalizadoras y sin contrapesos de los Poderes, es presa de la corrupción; es lo que le pasa de manera acelerada a este régimen.
Del desfalco por 592.3 millones de pesos a 67 mil 142 estudiantes de las Becas Benito Juárez, los datos no se validaron ante el Registro Nacional de Población, en los ejercicios 2024 y 2025.
Las observaciones incluyen inconsistencias en los registros de beneficiarios y en la operación de las tarjetas bancarias utilizadas para dispersar los apoyos educativos.
Entre los hallazgos de la auditoría destaca que, durante 2024, el Banco del Bienestar tenía 95 mil 960 tarjetas que no habían sido entregadas a sus beneficiarios. De estas, 94 mil 251 aparecían como activas en el sistema bancario.
Además, mil 78 cuentas recibieron depósitos por un total de 8.6 millones de pesos, pese a que las tarjetas correspondientes permanecían sin entregar.
La revisión también observó 8.5 millones de pesos dispersados a mil 376 alumnos inscritos en escuelas consideradas no prioritarias, otro de los puntos que las autoridades deben aclarar dentro del procedimiento de fiscalización. (Quadratín Puebla).
Como con el robo en Segalmex, Ignacio Ovalle, protegido por AMLO, nunca fue investigado por la FGR, por el contrario, es protegido.
No resultaría extraño ocurra lo mismo con los casi 600 millones de pesos del desfalco en las Becas BJ, como ocurre con la trama del huachicol fiscal donde no tocan ni con el pétalo de una hoja de la carpeta de investigación al ex titular de la Semar, Rafael Ojeda; a su jefe, López Obrador, menos a Andy López ni a su amigo y socio Jorge Amílcar Olán Aparicio.
Face: Pablo Ruiz Meza
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