Chedraui y Armenta, la civilidad política

Pablo Ruiz Nada Personal
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Para utilizar un término de las encuestas de aprobación, se puede decir que fue un empate técnico el encuentro entre el alcalde José Chedraui y el gobernador Alejandro Armenta.

La atmósfera era tensa en el patio del Palacio Municipal, previo y durante el evento oficial del segundo informe de gobierno de edil capitalino.

El lenguaje corporal de los dos principales personajes fue muy evidente, entre rostros adustos, de repente, y sonrisas muy, pero muy forzadas, durante el protocolo oficial.

Antes del inicio del evento y previo a la llegada del alcalde y del gobernador, para matar el tiempo de la espera, empezaron a correr las apuestas si acudiría el gobernador; ganó dos a una la presencia del titular del Ejecutivo estatal.

Habían pasado días de golpeteo en las redes sociales contra el anuncio del proyecto del rescate del Centro Histórico de Grupo Carso, del empresario Carlos Slim, para recuperar la zona de San Francisco, que involucra los barrios antiguos.

Durante la apertura del evento oficial en el Palacio Municipal, hicieron su aparición en la Plaza de Armas los duros del bronx de El Alto, que desplegaron una pancarta horizontal con la leyenda “no a la reelección”, los pagados de la guerra del lodo en la disputa por la candidatura en 2027.

Se conjugaron los temas por la inversión de 4 mil millones de pesos de Slim, y la disputa por la nominación en Morena a la candidatura a la alcaldía poblana; los ánimos están muy caldeados en el vecindario digital.

La expectativa entre los asistentes estuvo puesta en los discursos, de uno y otro. Fue José, Pepe, Chedraui quien abrió el juego, y de estar los asistentes (metafóricamente hablando) sentados al filo de los asientos, en la medida que fluían las palabras del alcalde, empezaron a deslizar lentamente sus cuerpos al respaldo de las sillas, con un aire de sosiego.

Chedraui no dejaba de usar un pañuelo para limpiarse el sudor, fue constante, como si ya estuviera en la esquina del ring en un combate contra un peso mosca (otra metáfora).

Pero fluyó un discurso conciliador, de agradecimiento al gobernador por lo hecho a favor de la ciudad de Puebla, refrendando la disposición a colaborar con el gobierno del estado.

Era inevitable para el presidente municipal referirse al rescate de la zona de San Francisco con la inversión de 4 mil millones de pesos del Grupo Carso, con un giro verbal puntual: “con autorización previa del INAH y apego a las normas de la UNESCO”.

Había mencionado que un proyecto similar de rescate del Centro Histórico lo impulsó en Ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador.

Ya el remate del discurso de Chedraui -posterior a las cifras en seguridad pública, obras contra baches y los servicios públicos, deslizó el slogan de campaña en la interna guinda por la nominación para junio de 2027:

“Juntos estamos construyendo la capital y tengan la seguridad de algo: Lo que viene es bueno, lo que viene es seguir trabajando, lo que viene lo vamos a construir juntos”.

Recordó aquel fraseo del pasado con el que nadie quiere ser relacionado -como si fuera una maldición-: “Para Puebla, lo mejor está por venir”, utilizada en un cierre de campaña por la gubernatura un 2010. Puras coincidencias.

En el turno del gobernador, el discurso fue de alto nivel político, con urbanidad y civilidad, que le hace bien a un régimen que no la está pasando bien en la definición de candidaturas por las gubernaturas en Nuevo León, Michoacán y Zacatecas.

Face: Pablo Ruiz Meza

E-Mail: como_director@yahoo.com.mx

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