Las finanzas públicas mexicanas enfrentan un escenario de creciente presión por la combinación de un peso fortalecido, menor recaudación tributaria y un nivel de deuda que alcanzó los 19.2 billones de pesos durante los primeros siete meses de 2026.
El Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), considerado la medida más amplia de la deuda, se ubicó en 51.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
De acuerdo con la Secretaría de Hacienda, durante el primer semestre de 2026 este indicador aumentó 3.7 por ciento real anual. La dependencia sostiene, sin embargo, que el endeudamiento mantiene una trayectoria sostenible que permite conservar la confianza de los mercados y el grado de inversión.
A este panorama se suma el comportamiento del peso mexicano, que cerró agosto alrededor de las 17 unidades por dólar y acumuló una apreciación mensual cercana al 2 por ciento.
La moneda mexicana avanzó 1.9 por ciento, equivalente a 32 centavos, y se ubicó como la tercera con mejor desempeño entre un grupo de 23 divisas de economías emergentes.
Banco Base atribuye parte de este comportamiento a las operaciones de carry trade, favorecidas por el diferencial entre las tasas de interés, además de factores relacionados con la percepción de riesgo y las expectativas sobre el peso.
Sin embargo, la fortaleza cambiaria también representa un desafío para las finanzas públicas. Si el tipo de cambio mantiene durante el resto del año un promedio de 17.42 pesos por dólar, se estima que podría generarse un faltante presupuestario cercano a 46 mil millones de pesos.
Los Criterios Generales de Política Económica 2026 contemplaron un tipo de cambio promedio de 19.3 pesos por dólar. Por cada 20 centavos que la cotización se ubique por debajo de esa referencia, el erario dejaría de recibir aproximadamente 8 mil 300 millones de pesos, principalmente por el menor valor en moneda nacional de las exportaciones petroleras.
El panorama de ingresos también enfrenta presión por el desempeño de la industria manufacturera. Durante el primer semestre, la recaudación del Impuesto Sobre la Renta (ISR) del sector disminuyó 15.7 por ciento real anual, hasta situarse en 290 mil 272.9 millones de pesos.
Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Grupo Financiero Base, atribuyó el descenso a las menores utilidades empresariales en un entorno marcado por los aranceles de Estados Unidos y mayores costos laborales.
Por su parte, Christian de la Huerta, economista sénior de Casa de Bolsa Finamex, anticipó una disminución real de la recaudación tributaria durante 2026, situación que reduciría el margen del Gobierno federal para alcanzar sus objetivos fiscales.
La deuda también mantiene una trayectoria ascendente. En julio, la deuda bruta del sector público federal llegó a 20.6 billones de pesos, un incremento real de 32.6 por ciento respecto de diciembre de 2018, cuando se encontraba ligeramente por encima de 11.01 billones.
En comparación con diciembre de 2025, cuando ascendía a 19.7 billones de pesos, el crecimiento acumulado durante este año es de 4.5 por ciento.
En el ámbito estatal, las entidades con financiamientos contratados acumularon cinco trimestres consecutivos con niveles considerados sostenibles. No obstante, Coahuila, Chihuahua y Nuevo León permanecen en la clasificación amarilla de Hacienda, considerada un rango de atención.
El escenario plantea así un reto para el cierre de 2026: mantener la consolidación fiscal en momentos en que la apreciación del peso reduce determinados ingresos presupuestarios, la manufactura genera una menor recaudación y el saldo de la deuda pública continúa aumentando.






