El repentino e inopinado retorno del morenista Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa, sin “avisarle” a nadie de la cúpula de la 4T, abre una nueva crisis interna en el régimen.
Y no es cualquier crisis, de tantas acumuladas del gobierno de la 4T, por el nivel de las presiones al extremo y el estrés, que puede causarle a cualquiera, sobre todo a los que toman decisiones, un cuadro gripal marca ACME, por somatizar la crisis.
En el anuncio mañanero en su cuenta de X, el sinaloense se brincó las trancas y retomó el cargo para dar por concluida la licencia, al autoexonerarse de las acusaciones del gobierno de EU, por lo que solicitó su detención con fines de extradición, pero la presidenta Claudia Sheinbaum lo defendió en las mañaneras por “falta de pruebas”, pero tampoco lo exoneró.
Sheinbaum no tendría por qué exonerarlo porque es una función del ministerio público federal, obviamente, pero la postura era política de contención ante las presiones del gobierno de Donald Trump.
El contenido del mensaje en X del gobernador Rocha Moya, por los términos de victimizarse y culpar a la derecha nacional e internacional injerencista, por el estilo, es en esencia -de fondo- en el mismo sentido del contenido de la carta de Andrés Manuel “Andy” López Beltrán.
Existe mucha coincidencia respecto a señalar que la carta de “Andy” con todos los disparates del dominio público, sólo la rubricó, pero la manufactura pésima de la redacción es atribuible a su padre, el expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Luego entonces, en el mensaje publicado en su cuenta de X, Rocha Moya hace un refrito del texto firmado por López Beltrán y elaborado por López Obrador, no necesariamente porque los haya dictado desde su escondite el político tabasqueño, pero sí instruyó a Rocha hacerlo.
El regreso de Rocha a la gubernatura fue una decisión de López Obrador para imponérselo a Claudia Sheinbaum, y evidentemente el jaloneo entre el rancho La Chingada y el Palacio Nacional, “enfermó” a la presidenta.
Evidentemente que la presidenta estaba enterada del paso que daría López Obrador con la orden a Rocha Moya de regresar a la gubernatura, como un mensaje para retar y someter el poder presidencial de la lideresa del segundo piso de la 4T.
Dos misiles de fuego amigo estaban dirigidos a López Obrador: la deportación de Argentina del contraalmirante Fernando Farías Laguna por el caso del huachicol fiscal que involucra a AMLO y a “Andy”, y todos los implicados de la red del Estado.
El otro misil, que también AMLO lo atribuye a Omar García Harfuch, es la detención de Fausto Corrales, testigo clave para saber qué sucedió el 25 de julio de 2024, cuando fue asesinado Melesio Cuén, y privado de la libertad Ismael “El Mayo” Zambada, donde está involucrado Rocha Moya, como parte de la trama urdida por Los Chapitos del Cártel de Sinaloa.
Acorralado por los señalamientos del gobierno de EU, luego de que agentes del FBI obtuvieron declaraciones en Argentina de Fernando Farías Laguna, sobre el huachicol fiscal, y con la visita de García Harfuch en aquella nación, arropado por la DEA, el gobierno se desistió de la demanda de extradición y facilitó la deportación, para ser juzgado por diversos presuntos delitos.
Es evidente que AMLO, con el regreso de Rocha Moya la gubernatura, reta al gobierno de Estados Unidos y a la presidencia de Claudia Sheinbaum, para obligarla a alinearse en la defensa de la familia López Beltrán.
López Obrador, en respuesta a la acción en Sinaloa de regresar a Rocha, perdió la primera batalla porque los gobernadores de Morena y los legisladores federales cerraron filas con Claudia Sheinbaum.
AMLO calculó muy bien el daño que le causa a Sheinbaum con la pieza del ajedrez de la sobrevivencia, regresando a Rocha Moya, sin haber concluido las indagatorias por presuntos vínculos con la delincuencia, con el objetivo de causarle una crisis más grave a su sucesora.
La jugada en Sinaloa de López Obrador es una afrenta a la presidenta Sheinbaum, y le abre un nuevo frente de confrontación al gobierno con EU, para chantajear y librar las acusaciones contra él y su hijo.
Una expresión de la ruptura Sheinbaum-López Obrador, no sólo la adelantaron los gobernadores y los diputados federales al recriminarle a Rocha su retorno y arropar a la presidenta, y la culminación de una ruptura lo será el inicio del juicio de procedencia para desaforar a Rubén Rocha Moya, atrincherado en el Palacio de Gobierno de Sinaloa.
Lo que vendrá después del desafuero (en caso de ocurrir), en medio de una crisis prolongada con severas repercusiones al régimen de la 4T y al partido oficial Morena, será la intervención del gobierno de EU en las órdenes judiciales de detenciones, y entonces sí, empezará el show, que obligará a rellenar las palomitas.
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Face: Pablo Ruiz Meza






