Los periodistas pasan de incomodar con sus publicaciones a los señores del poder, a las estadísticas oficiales y de agrupaciones no gubernamentales, de periodistas asesinados. La reportera veracruzana, Roxana Berenice Guzmán Ramírez, grabó con su dispositivo móvil las imágenes en movimiento de su última nota, la suya.
Roxana fue la protagonista de la noticia: la incursión de sicarios armados que la privaron de la libertad, para posteriormente asesinarla.
Los periodistas se han convertido en el enemigo público número uno de los dueños del poder público, político, económico, policial, judicial, delictivo, de cárteles, huachicoleros, mandos policiales, militares, diplomáticos, charros sindicales, funcionarios corruptos, caciques, defraudadores…
La lista de enemigos gratuitos de los periodistas se amplía, diariamente, en la medida que se cierran más los espacios democráticos y los periodistas publican la crítica y la denuncia ciudadana.
Los enemigos de los periodistas se han multiplicado, son los enemigos que ven en el ejercicio periodístico un riesgo e incomodidad en el ejercicio del poder, cualquiera que sea el ámbito.
Muchos de esos matones de periodistas están infiltrados en las policías de los tres órdenes de gobierno, también en las fiscalías generales, como autores materiales o facilitadores de los asesinos dando información a los sicarios de la delincuencia.
Así le ocurrió a la periodista Roxana Berenice Guzmán Ramírez, al aparecer entre los detenidos como presuntos implicados policías municipales al servicio de la delincuencia.
Guzmán Ramírez es parte de una larga lista de periodistas asesinados en los distintos gobiernos del PRI, PAN y Morena en el estado de Veracruz.
Lo mismo los han asesinado durante los gobiernos de Fidel Herrera (+), Javier Duarte; Miguel Ángel Yunes, Cuitláhuac García y con Rocío Nahle (la veracruzana norteña).
En su haber, la arrogante y prepotente mandataria veracruzana suma tres crímenes cometidos contra periodistas durante la administración morenista (Carlos Castro, Luis Ángel López Valdez y Roxana Guzmán).
De nada valió la súplica de una madre desesperada que rogó a la mandataria de la nación interviniera para rescatar con vida a Roxana.
¡Ah!, pero qué tal todos los recursos del Estado para salvar de la cárcel al pederasta Evo Morales, de Bolivia, utilizando dinero y aviones militares.
Tampoco hay recursos suficientes para hallar a los desaparecidos y apoyar en sus labores a las madres buscadoras.
Es tal la miseria de algunos y muchos morenistas, entre ellos los ministros corruptos del acordeón -verdaderos analfabetas del Derecho- que le negaron las medidas de protección a la reportera desplazada de Guanajuato, Myrna Gómez, acosada por el crimen organizado.
La miserable “ministra” Maricela Ríos, una incondicional de López Obrador, argumentó el rechazo a la medida de protección de la periodista y su familia, misma que demandó mediante un juicio de amparo.
Entre 2018 y 2026, las organizaciones defensoras de la libertad de expresión contabilizan más de 70 periodistas asesinados en México. Tan sólo en el sexenio anterior (diciembre 2018 – marzo 2024), Artículo 19 registró 46 homicidios, sumándose más de una veintena de casos confirmados entre 2024 y mediados de 2026.
El Gobierno de México, en esencia, mantiene la misma postura hostil contra los periodistas como la persecución que enfrentan los comunicadores nicaragüenses, 310 en el exilio, la mayoría de Costa Rica, objeto de persecución por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
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