Ismael Zambada García, el capo de la droga, complicó todo para la clase política: aceptó un acuerdo con la Fiscalía de Estados Unidos, siempre y cuando no se solicite la pena de muerte en su contra. La FGR respondió al narcotraficante que posterior a su secuestro y traslado ilegal a EU, la Fiscalía solicitó su extradición para ser juzgado en México, de esta manera respondió a la exigencia de Zambada de ser repatriado.
¿Qué escenario enfrenta la presidenta de México y el proyecto de la 4T.2?
Claudia Sheinbaum Pardo pasó del bono democrático por la copiosa votación que obtuvo, a un acelerado proceso en la curva de aprendizaje como jefa de la nación.
La presidenta de régimen de la 4T está sometida a varios fuegos, el principal, por el monstruoso poder y ambicioso plan geoeconómico y político de Estados Unidos con Donald Trump.
El triunfo electoral del candidato presidencial republicano en noviembre de 2024 en la Unión Americana tomó mal parada a la titular del Ejecutivo federal.
La presidenta y su equipo de asesores minimizaron las amenazas de Trump sobre México, lo que la obligó a modificar la agenda del “Segundo Piso” del continuismo de la 4T.
La agenda política y económica de la presidenta Sheinbaum la impone ahora el presidente Donald Trump, misma que empieza a generar una crisis política interna en México.
El régimen de la 4T enfrenta una brutal embestida trumpista con signos claros de sometimiento a los dictados de la Casa Blanca, en un nuevo juego de realineación mundial.
EL LEGADO OBRADORISTA QUE LA LLEVÓ A LA PRESIDENCIA DE LA CONTINUIDAD
De principio, Sheinbaum administra las consecuencias del populismo de su predecesor, excesos que se reflejan en los graves problemas de la deuda pública, el déficit fiscal, las limitaciones presupuestales por los sobrecostos de las obras, el barril sin fondo de programas sociales y el nulo crecimiento económico.
Sheinbaum no sabe cómo arreglar el tiradero que le dejó AMLO: excesos del populismo del que es beneficiaria porque gracias a ello superó los 35 millones de votos en la elección presidencial que le permitieron controlar las dos cámaras legislativas y hacerse del Poder Judicial Federal, con la elecciones de ministros, magistrados y jueces de distrito.
Pero la peor herencia maldita del obradorismo son las consecuencias de “los abrazos y no balazos” que favorecieron el crecimiento, consolidación y multiplicación de los grupos de la delincuencia organizada en el territorio nacional, de la mano con la aplanadora electoral de Morena, a la que se alineó el crimen organizado en municipios y estados.
Sinaloa, hoy por hoy es el estado modelo de la narcopolítica, el narcogobierno que se replicó a pie juntillas en otras entidades con el ascenso electoral de Morena, que aprovecharon los delincuentes para su crecimiento y florecimiento.
Al modelo de narcogobierno de Sinaloa, le siguieron estados como Tamaulipas, Michoacán, Morelos, Guerrero, Veracruz, Baja California, Sonora, Durango, Tabasco, Chiapas, Oaxaca y Quintana Roo, principalmente.
FENTANILO, LA PODEROSA DROGA QUE SIGNIFICÓ EL QUIEBRE DE LA COMPLICIDAD
Durante toda su administración, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, mintió al negar que en México se estaba produciendo la letal droga conocida como fentanilo; una y otra vez negó existieran laboratorios de los cárteles para introducirlo a la Unión Americana.
El gobierno de Estados Unidos con los demócratas en el poder lo sabían, pero lo toleraron, omisión que capitalizó electoralmente el republicano Donald Trump.
Trump lo sabía y consintió en sus cuatro años de gobierno de “buenos amigos” con el presidente de México, a quien solo obligó a blindar la frontera sur del país con 20 mil militares para contener las caravanas migrantes, ante la amenaza de imponer aranceles.
Al gobierno de AMLO le estalló en las manos la crisis por la pugna del control del narcogobierno en Sinaloa -en medios de pungas y traiciones entre los cárteles- con el secuestro y traslado a EU del capo del narcotráfico Ismael Mario Zambada García.
En la trama del secuestro de Zambada y asesinato del ex rector de la UAS, ex alcalde y diputado federal del PRI-PAN-PRD estuvo involucrado el gobernador Rubén Rocha Moya, aliado del Cártel de Sinaloa.
Nadie se deslindó de Rocha, por el contrario, López Obrador y ahora la presidenta Sheinbaum lo apoyan, y para no dejar dudas, Andrés Manuel López Beltrán lo blindó con la afiliación y credencialización como militante de Morena.
El republicano Donald Trump y sus asesores tenían conocimiento muy puntual de lo que ocurría en México con su amigo López Obrador, entendió muy bien la coyuntura para alimentar su campaña presidencial antimexicana.
Trump sabía de la producción y trágico de fentanilo, así como el tráfico migrantes, industrias del crimen controlados por cárteles mexicanos apoyados por la corrupción de los gobernantes, negocios rentables tolerados por el presidente de los “abrazos y no balazos”.
Trump está decidido a atender a sus audiencias en EU, sus votantes, y no hay manera de que les incumpla con la imposición de aranceles a las exportaciones mexicanas, como castigo a la falta de cooperación del gobierno de México para combatir y erradicar la introducción de drogas sintéticas y de migrantes.
Esta práctica en México favoreció la agresiva calificación al gobierno mexicano de estar aliados con los cárteles en cogobiernos, delincuencia que tiene el monopolio de los delitos en todas sus modalidades.
En este contexto, muy al estilo de los sicarios, la exigencia de Ismael Zambada al gobierno de Claudia Sheinbaum de ser repatriado y defenderlo para librarlo de la pena de muerte por una Corte de Nueva York, es el “tiro de gracia” al cómplice, el gobierno mexicano, que durante décadas lo protegió, y en este régimen, como los anteriores, mantenían lazos de complicidad.
No se ve cómo el régimen de la 4T.2 pueda salir bien librado de esta crisis monumental -comercial, económica, política y de seguridad nacional – frente a la embestida del gobierno de Trump, que ha sometido al gobierno de México a sus intereses geopolíticos y económicos para tener sometidos a sus vecinos inmediatos, México y Canadá.
Todo indica que faltan muchas páginas escribirse en esta historia inédita tanto de política interna como binacional con EU, y se barajan ya hipótesis de pronóstico reservado de respecto al final de Zambada, la suerte que corra López Obrador, y el daño que ocasione al Partido-Estado Morena y al proyecto mismo de la 4T en México.
Los gobernantes en Venezuela y en México, en la mira de EU, no pueden pasar por alto lo ocurrido en Panamá con el General Manuel Antonio Noriega (1934-2017) aquel 20 de diciembre de 1989, cuando Estados Unidos invadió ese país para capturarlo en una misión que los estadounidenses bautizaron como «Causa Justa».
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