Cada crisis económica en la Unión Americana prende las alarmas en el país, con mayor “preocupación” en la entidad poblana. En esta ocasión es la imposición de aranceles del 25 % a las exportaciones automotrices a Estados Unidos, con previsibles efectos negativos a la economía poblana por la caída del PIB, el desempleo y la inflación.
El estado es asiento de dos importantes fábricas de autos de firmas alemanas, VW y Audi, pero el gobierno estatal parece no darle mayor importancia.
A la fecha, con la amenaza de aranceles desde la campaña del republicano Donald Trump, y una vez convertidas en órdenes ejecutivas desde la Casa Blanca, el secretario de Economía estatal, Víctor Gabriel Chedraui, ha hecho mutis.
El gobierno del estado, por descuido o la falta de previsión, no ha presentado un plan económico para hacerle frente a las consecuencias económicas por la aplicación de los aranceles.
Están en juego los empleos directos e indirectos de la industria automotriz, armadoras y fábricas de autopartes, pero mayor repercusión de largo alcance será como sustituir los puntos porcentuales del Producto Interno Bruto (PIB) que dejarán de generarse.
Los efectos serán directos a la economía regional Puebla y Tlaxcala, y el impacto será multi factorial porque lo mismo pegará al consumo de bienes y servicios, a la recaudación de las finanzas públicas, la caída del mercado interno por el encarecimiento de los productos automotrices…
Esperemos que el plan de choque para hacer frente a la caída del PIB por el golpe arancelario a las exportaciones automotrices no sean ocurrencias ni soluciones gubernamentales de salivazo como las que acostumbran porque la economía poblana sufrirá un severo revés.
DE UN “CATARRO” A UN REPUBLICANO COMO PRESIDENTE DE EU
“Si Estados Unidos tiene catarro, México pulmonía”, fue la frase de Agustín Carstens, entonces secretario de Hacienda para referirse a la económica de ambos países durante la crisis de 2008.
La economía poblana empezaba entonces a somatizar entonces las consecuencias del “catarro” estadounidense porque el PIB estatal depende de la industria automotriz.
Las exportaciones automotrices de las fábricas de autos de las firmas alemanas Volkswagen y Audi tienen como principal mercado al vecino país del norte.
A este sector de la industria de las cuatro ruedas están involucradas empresas fabricantes de autopartes, no solo para las plantas instaladas en Puebla y en otros estados, sino con armadoras en Estados Unidos.
La aplicación de aranceles del 25 por ciento a las exportaciones mexicanas de autos decretadas por el presidente Donald Trump no es un “resfriado”, en un “Tsunami” altamente destructor.
Las consecuencias serán graves para las firmas automotrices de la región, incluida la cadena del sector de autopartes, a las grandes, medianas y pequeñas.
Uno de los efectos inmediatos con los aranceles a ese sector será el inmediato encarecimiento de los productos automotrices, lo significa un frenazo al consumo, a la producción y por lo tanto al empleo.
El cálculo de economistas respecto a la contribución del sector automotriz al PIB estatal en 2023 era de 43.4%, con una generación superior a los 65 mil empleos directos en las plantas de Volkswagen y Audi, y en la proveeduría de autopartes.
Con base a los indicadores de la Secretaría de Economía, el sector automotriz suma en Puebla 362 unidades económicas e inversiones por más de 700 millones de dólares en los últimos dos años.
Mientras las plantas automotrices instaladas en la entidad destinan el 94 por ciento de su producción a las exportaciones a EU, para las empresas de autopartes el 79 por ciento tiene el mismo destino cruzando el río Bravo.
VOLKSWAGEN DE MÉXICO, PLANTA AUTOMOTRIZ CON 58 AÑOS EN PUEBLA
La Planta de vehículos se localizan en el estado, a 120 km al sureste de la Ciudad de México, donde se manufacturan los modelos Jetta, Tiguan (versión larga) y Taos.
Esta fábrica, que inició sus operaciones en 1967, es una de las más grandes del Grupo Volkswagen y cuenta con todos los procesos necesarios para la fabricación de vehículos, desde el estampado hasta el ensamble final.
En enero de 2013, en Silao, inició operaciones la Planta de Motores Guanajuato. Asentada sobre una superficie de 60 hectáreas, en ella se producen el motor EA211 y la tercera generación de motores EA888 para la producción de vehículos del Grupo Volkswagen en Norteamérica.
Como jugador clave en la estrategia de Volkswagen a nivel mundial, en 2024 Volkswagen de México registró una producción de 382,312 vehículos en la planta de Puebla y más de 430 mil motores ensamblados en la de Guanajuato.
Las marcas del Grupo Volkswagen: Volkswagen, Volkswagen Vehículos Comerciales, SEAT, CUPRA, Audi, Bentley y Porsche, comercializaron durante el 2024 un total de 177,261 vehículos en el mercado mexicano.
Como resultado de su compromiso con el bienestar con su comunidad, ha sido reconocida entre “Los Mejores Lugares para Trabajar” por el Great Place to Work Institute (GPTW), “Mejores Lugares para Trabajar LGBTQ+ 2025” por la fundación Human Rights Campaign (HRC) y como Top Employer 2025 por Top Employer Institute por décimo año consecutivo.
La Armadora fue distinguida por Merco en 2024 como la empresa con mejor reputación corporativa en el sector automotriz y como empresa líder del sector automotriz en la 12ª edición del ranking de Merco Responsabilidad ESG (2024).
Entre sus acciones de sostenibilidad, sociales y de gobierno corporativo (ESG) figuran “Go To Zero”, estrategia global que tiene el objetivo de alcanzar la neutralidad de carbono (CO2) para 2050; “Por amor a México” y “Un día para el Futuro”, enfocados al impulso de la niñez, a fortalecer los vínculos comunitarios y de biodiversidad a través de proyectos colaborativos con más de 300 fundaciones.
Como parte de su compromiso con las prácticas sostenibles y responsables, Volkswagen de México ha integrado los Diez Principios del Pacto Global de las Naciones Unidas en sus estrategias y operaciones, y se ha comprometido a respetar los derechos humanos y laborales, salvaguardar el medio ambiente y trabajar contra la corrupción en todas sus formas.