¡Golpistas, derechistas, fascistas, injerencistas”!.. ¿Estos calificativos le son familiares? No son de las conferencias de prensa “mañaneras” en México, en esta ocasión no, son acusaciones del presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela y de la Fiscalía en ese país.
¿Qué ha motivado esas expresiones del oficialismo del gobierno chavista de Nicolás Maduro?, la exigencia de los venezolanos al Consejo Nacional Electoral para para que exhiba los resultados de las elecciones presidenciales, ante un inminente fraude electoral.
El Consejo Electoral, bajo el control del gobierno chavista, sin exhibir una sola cifra de los votos emitidos en los más de 3 mil centros de votación, dieron como ganador inmediato de la elección presidencial a Nicolás Maduro, con 51 %, contra 44 % del opositor Edmundo González.
Con ese madruguete en la madrugada del 29 de julio, del órgano electoral, sin exhibir las actas de los cómputos, reeligen por seis años más a Maduro, que se sumarían a los 11 años como gobernante.
Pero la oposición tiene otros datos en los resultados en los centros de votación y exigen contrastarlos con el Consejo Nacional Electoral que se niega a transparentar el supuesto 51 % de los votos que hacen “contundente e irreversible el triunfo con los sufragios computados”, como lo publicó la prensa de izquierda pro chavista en México.
El candidato opositor Edmundo González exhibe actas de votación del triunfo en las urnas.
La legislación electoral venezolana obliga al CNE a realizar los cómputos públicos y el recuento de votos, lo que impidió el presidente del organismo electoral que sólo se limitó a dar porcentajes y declarar “ganador” a Nicolás Maduro, en una abierta violación constitucional.
Como respuesta a la exigencia de los venezolanos de que el CNE aporte las pruebas de que Maduro ganó la elección, el gobierno chavista ha decretado ejercer acción penal contra quienes se opongan a los resultados y se manifiesten en las calles contra el anuncio oficial.
De principio, amagó con la captura de la política María Corina Machado, quien también ha exigido las pruebas del triunfo de Maduro, lo que implicaría que la oposición presentara las suyas para determinar el resultado transparente de la elección presidencial.
Para la comunidad internacional de la región que ha puesto en duda la victoria de Nicolás Maduro y los emplazan a que prueben con datos documentales su presunto triunfo en las elecciones presidencial, la repuesta del chavismo ha sido la expulsión de los representantes diplomáticos de Chile, Argentina, Perú, Paraguay y Brasil…
Ahora el gobierno chavista acusa un intento de “golpe de estado” de la derecha internacional y ha denunciado un presunto intento de sabotaje al sistema de cómputo del CNE.
Mientras tanto, en las calles de barrios y amplios centros urbanos de Caracas y en estados crece la inconformidad de lo que ya empiezan a calificar como un “fraude electoral” para reelegir a Maduro.
Policías, militares y guardias blancas empezaron a atacar y matar con armas de fuego a los venezolanos que se atrevieron a salir a las calles a protestar por el fraude electoral chavista.
En redes sociales circularon imágenes de protestas que en varios casos terminó con el derribe de monumentos erigidos a Hugo Chávez, luego de que los venezolanos se despertaron con cacerolazos desde las ventanas de sus viviendas, en protesta por el fraude.
Pero para el presidente reelecto y líder del Partido Socialista Unificado de Venezuela y su revolución bolivariana, Nicolás Maduro, la inconformidad opositora es parte de un complot internacional de la derecha.
Esta crisis regional latinoamericana, apenas empieza; España, la ONU y EUA han levantado la voz.
X@pabl_ruiz
Face: Pablo Ruiz Meza
E-mail: pabloruiz91516@gmail.com