En Puebla no hay leyes, autoridades o poder humano que pueda frenar los delitos cometidos por integrantes de Antorcha Campesina.
Además de una larga historia y lista de ilícitos que se le atribuyen a esa agrupación, se suma ahora el crimen de ecocidio en el río Atoyac.
Impune como ha sido su actuación, al amparo de la complicidad de las autoridades en turno, ya sea por chantajes, extorsión con marchas callejeras o por utilidad electoral para los partidos, Antorcha impone su ley.
El caso más documentado por evidente debido al daño público, en el tiradero clandestino de escombros que durante dos años vierten en una zona federal y barranca en los márgenes del río Atoyac.
El hecho fue denunciado desde hace muchos meses por los vecinos de la Unidad Habitacional Mateo del Regil, además de otros fraccionamientos y de residente de la exclusiva zona residencial La Vista Country Club, pero los gobiernos son insolentes.
Millones de toneladas de escombro son trasportadas por camiones de plataforma de la construcción afiliados a Antorcha Campesina, vertidas en derechos de vía federal, con un daño irreversible el ecosistema del contaminado y maltratado Atoyac.
Se trata de una actividad clandestina tolerada por las autoridades ambientales del estado, la federación y los municipios conurbados, producto de las prácticas de corrupción gubernamental.
Además del jugoso negocio que significa el traslado del escombro de zonas de construcción para ser depositadas en barrancas, están prácticamente tapeando con el escombro, para posteriormente edificar desarrollos inmobiliarios, en complicidad ilícita con empresarios voraces.
La afectación es grave porque daña derechos de paso federales de ríos y cuerpos de agua que son responsabilidad jurídica la Comisión Nacional del Agua, dependencia federal que es omisa.
El gobierno sustituto de Sergio Salomón Céspedes, como lo fue el constitucional del difunto Miguel Barbosa Huerta, han dejado hacer y deshacer a esta agrupación.
Detrás de la nobleza del discurso Antorchista a favor de los pobres, autoproclamándose de “izquierda” por el uso de símbolos pro soviéticos de la dictadura estalinista, se esconde un poder político y económico que no lo tiene ni Obama.
El “movimiento” antorchista, lo mismo se apropia de la voluntad de jóvenes y adultos en situación de pobreza exterma, que de casas, predios y barrancas, como la del río Atoyac, para lucrar ilícitamente con la propiedad de los poblanos y de la nación.
Los gobierno de Morena de la 4T, lo mismo que los viejos regímenes del PRI y PAN, le han tolerado todo a Antorcha Campesina.
Lejos de someterlos a la ley, con el derecho que tiene de asociarse y expresarse con libertad, los gobiernos les dan protección e impunidad, pese a las denuncias contra la organización de cometer delitos, como el ecocidio en el Atoyac, para favorecer jugosos negocios de empresarios.
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Face: Pablo Ruiz Meza
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