Ya nadie se ruboriza por los actos anticipados de campaña de Morena. En Puebla asoma de manera ilegal la utilización de bienes materiales y recursos públicos para promocionar a aspirantes a candidaturas.

Los que son funcionarios públicos en el gobierno del estado como los secretarios de Gobernación y Economía, Julio Huerta Gómez y Olivia Salomón, utilizan el cargo público para promocionarse.

Peor aún, los aspirantes a la candidatura presidencial por Morena, las mal llamadas “corcholatas” hacen lo propio acudiendo a los estados con cualquier pretexto, para placearse y promoverse, con cargo al erario.

Claudia Sheinbaum, la jefa de gobierno de CdMx, es la invitada del gobierno estatal a la reinauguración de la antigua sede del Palacio de Gobierno, ubicado en la avenida Reforma.

¿Qué ganan los poblanos con la presencia de la jefa de gobierno de la CdMx en la reinauguración del viejo Palacio de Gobierno, posterior a la remodelación que les costó a los contribuyentes?

Los poblanos no ganan nada, pero la “invitada” sí porque a costa del dinero de los poblanos vendrá a hacerse promoción como aspirante “favorita” a la candidatura presidencial de Morena.

A Sheinbaum no le bastado ensuciar la ciudad capital y los municipios metropolitanos con cientos de bardas con propaganda, pegada a las iniciales de AMLO.

Fue el dirigente nacional del Morena, Mario Delgado Carrillo, quien dio la orden e instrucción a los gobernadores morenistas para “darles juego” y “promocionar” a las “corcholatas”, y los mandatarios lo hacen utilizando los recursos públicos del pueblo.

En las pasarelas de las “corcholatas” en Puebla han desfilado el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, con el pretexto de una oficina de tramite de pasaportes en Tepeaca, por ejemplo, y se gasto en una comida con centenares de invitados. ¿Quién pagó la cuenta?

¿Quién paga el dispendio de recursos en propaganda electoral anticipada y en la logística del traslado de los aspirantes a las candidaturas presidencial y a la gubernatura?

Los ciudadanos tienen el derecho de preguntarlo y de saberlo, pese a la displicencia de las autoridades electorales locales y federales.

La ilegalidad, la prepotencia y la arrogancia parecen ser los signos de los nuevos tiempos de la clase política gobernante, lo que resulta ofensivo y dañino para la democracia en México.

Tan solo en dos vialidades, Periférico Ecológico y Atlixcáyotl, se identificaron 350 bardas pintadas a favor de Claudia Sheinbaum, 119 de Adán Augusto; 75 de Julio Huerta; 6 Alejandro Armenta; y 5 para Norma Layón, se animó a denunciar la oposición panista.

Pero este partido opositor a identificado unas 550 bardas pintadas en promoción de morenistas de cara al 2024.

Si algo similar hubiera ocurrido en los sexenios priistas, la entonces oposición de “izquierda” se escandalizaba y denunciaba, ahora siendo gobierno, callan como momias, diría el clásico de las mañaneras.