En el corazón de la ciudad norestense de Saltillo, capital del estado de Coahuila, existe una escultura en la Plaza de la Nueva Tlaxcala.
Se construyó en 1991 para conmemorar el cuarto centenario de la fundación de San Esteban de la Nueva Tlaxcala.
Las y los saltillenses transitan por esta plaza ubicada a espaldas del Palacio de Gobierno estatal, y algunos con indiferencia ignoran la trascendencia histórica de la escultura del artista Erasmo Fuentes.
Llamó la atención de los habitantes de la capital de Coahuila la escultura porque un grupo de feministas la grafiteó durante un acto conmemorativo del Día de la Mujer, en marzo de 2022, como lo publicó el periódico líder Vanguardia.
Fue noticia también para los tlaxcaltecas y otros mexicanos que desconocían la historia detrás de una escultura que representa el encuentro de las culturas españolas y tlaxcalteca durante cientos de años.
El punto de origen de la ciudad de Saltillo que estuvo conformada por tlaxcaltecas enviados, en su mayoría, del Señorío de Tizatlán para poblar esta región junto a los españoles, de acuerdo a fuentes consultadas por regionalpuebla.com.mx
Una escultura con historia
En la escultura se puede apreciar, describe Vanguardia, a la niña que se ubica en la parte inferior derecha representa a los indígenas chichimecas (primeros habitantes de la zona).
La figura de la menor dirige su vista hacia un fraile franciscano que le responde la mirada. El religioso está inclinado hacia ella, “en actitud protectora”, así lo explica el escritor Jesús Arreola.
Junto al franciscano se observa a un indio tlaxcalteca en postura heroica, portando un bordón que en la punta lleva a una garza. El historiador Carlos Recio refiere que es un símbolo de Tizatlán, lugar de origen de los tlaxcaltecas que llegaron en 1591 para ayudar a poblar la región.
Aquí un dato, explica el diario coahuilense: cuando los tlaxcaltecas llegaron al norte fueron hábiles negociadores y lograron concretar con los españoles beneficios que ningún otro grupo de la Nueva España tenía. Entre ellos, otorgarles tierras para consumo.
Sobre el acomodo de los personajes en la escultura, al costado derecho del indio se encuentra un español que sostiene un estandarte que apunta al manantial que está debajo de él.
Toda esta escultura se sostiene por una roca con petroglifos chichimecas, de donde además sale un chorro de agua, que representa el recurso natural que fue un gran estímulo para el asentamiento de poblaciones.
La fundación de la Nueva Tlaxcala
La fundación de San Esteban de la Nueva Tlaxcala, población hermana de Saltillo que estuvo conformada por tlaxcaltecas enviados, en su mayoría, del Señorío de Tizatlán para poblar esta región junto a los españoles.
En aquel entonces el conquistador Francisco de Urdiñola, capitán general de la Nueva Vizcaya, les cedió las tierras. De inmediato los tlaxcaltecas eligieron a sus representantes y el 4 de septiembre de 1591 se fundó el poblado, al cual se le otorgó el beneplácito de contar con un gobierno propio.
Los tlaxcaltecas que se asentaron recibieron otros beneficios como ser considerados caballeros e hidalgos y tener derecho de anteponer el título de “don” a sus nombres; además, se les permitió montar a caballo y portar armas. Para 1827, ya en la época independiente, San Esteban fue anexado a Saltillo.
A pocos pasos de la mencionada plaza, se encuentra la Parroquia de San Esteban, cuya construcción comenzó después la fundación que llevaron a cabo los tlaxcaltecas. Su fachada es muy austera y sobria y es el más antiguo de los templos de Saltillo.
Su sencillez por dentro y fuera radica en su personalidad franciscana, orden bajo la cual se rigió desde un principio, con los preceptos de pobreza que caracterizan a esta congregación religiosa. Se convirtió en parroquia en 1768.
San Esteban de Nueva Tlaxcala
Fue un municipio tlaxcalteca en lo que hoy es el estado de Coahuila, según Wikipedia; San Esteban fue la más septentrional de las seis colonias tlaxcaltecas establecidas en 1591 con el permiso del virrey de Nueva España, Luis de Velasco.
Sus fundadores eran originarios de Tizatlán. En 1834, la Villa del Saltillo comenzó la anexión de San Esteban, formando finalmente la ciudad de Saltillo.
En la frontera nororiental escasamente poblada de México, amenazada por indígenas hostiles (chichimecas), los neotlaxcaltecas eran aliados de los colonos españoles contra los indígenas de la región, pero también se distinguían por su sociedad independiente.
San Esteban estuvo a menudo en controversias legales con los colonos españoles de Saltillo. Estos solían amenazar con quitarles terrenos, pero lograron defenderse con las prerrogativas del virrey y, en general, las Capitulaciones de 1591.
Los neotlaxcaltecas evitaron tener un contacto muy cercano con los colonos españoles, aunque algunos, de hecho, impartieron clases de educación a hijos de empresarios.
Los tlaxcaltecas, conociendo las políticas jurídicas y virreinales, fueron capaces de establecer un gobierno indígena experto en derecho indiano en el Imperio español.
Con el tiempo, su identidad como grupo social y expansión como comunidad culturalmente identificada se consolidaron todavía más, mediante relaciones de poder y sucesos políticos y económicos.
San Esteban de la Nueva Tlaxcala es más que una plaza pública en el corazón de la ciudad de Saltillo, se trata del referente histórico ancestral de los saltillenses, su ADN mestizo en la alianza con los españoles para fundar esta pujante ciudad industrial del noreste del país.